11 de febrero de 2010

Política de estado del día de hoy.

- Darse cuenta del efecto exacto que produce la ingestión de hormonas.
- Bajar la dosis.
- Tomar un regaderazo caliente.
- Cerrar conversaciones peligrosas.
- No mandar mails ni hacer llamadas intrascendentes.
- No terminar relaciones, ni volver, ni mover nada que tenga que ver con eso.
- Acurrucarse con el perro.
- Salir a la calle y disfrutar el día nublado.
- Enriquecer más al dueño de la cervecería.
- Regresar lo que se tenga prestado.
- Tratar de no ver los labios en lugar de los ojos.
- Pensar en el placer de estar sólo con un whisky y en el de estar junto a un lago enredada en unas piernas, brazos y labios con sabor a mota.
- Hacer inventario de sustancias existentes en la habitación que modifiquen el comportamiento.
- Escuchar preludios y fugas de Shostakovich.


Pajaritos.

cosas que hacen sonreír:

http://www.youtube.com/watch?v=89Kz8Nxb-Bg&feature=related

9 de febrero de 2010

8 de febrero de 2010

Taxi!


Una vez grité "Auxilio!", se oyó tan irreal. Creo que jamás he gritado "Taxi!" y es mucho más común. De este rito de tomar taxi le conlleva la relación que hace uno con los taxistas. Se les puede mentir, escuchar, hablar, compartir largos silencios. Ayer uno me cantó y me asustó un poco. De coyoacán a zona rosa se pasó altos y vi por el retrovisor que sus ojos estaban cerrados. "Está usted bien?" pregunté. "Si señorita, acaso cree usted que estoy tomado? Llevo 4 años sin tomar una sola gota de vino". Y cantó. Me urgía llegar  y escuché sus canciones enteras. Lista para bajarme o para recibir un auto por la puerta. Otro día hace años, el taxista me acarició el brazo y me insinuó otra forma de pago por el ride. Le dije a dónde se fuera. Me llegó un correo en el que cuentan que un taxista viejo te da un celular para que le ayudes a marcar y cuando le picas te dan descargas eléctricas, te desmayas y te roban. Es un oficio que estaría bueno hacer. Cuánta gente nos olvidaría!





Travis Bickle: All the animals come out at night - whores, skunk pussies, buggers, queens, fairies, dopers, junkies, sick, venal. Someday a real rain will come and wash all this scum off the streets. I go all over. I take people to the Bronx, Brooklyn, I take 'em to Harlem. I don't care. Don't make no difference to me. It does to some. Some won't even take spooks. Don't make no difference to me.




3 de febrero de 2010

Cuando chiquitos.

Un amigo del kinder twitteó algo sobre el salón donde teníamos la clase de música. Cantos y juegos. Y totalmente me fui para allá. Claro, recuerdo los días nublados y lluviosos como hoy, con uniforme, ese olor a los ochentas y la lluvia. El lonche, la mochila, los sonidos de gritos. Los palitos de colores de plástico. Los chochitos. La tiendita. Las tapas del garrafón con resistol. La plastilina y las reglas metálicas. El suéter con mangas que llegaban a donde empiezan los dedos. Los looks de las maestras. La maestra Sandy pelirroja. Los monitos que pegábamos en un pizarrón de terciopelo. El timbre. La señora del aseo. El olor a alcohol de la dirección (no sé porqué olía a alcohol la dirección). El piso en forma de hexágonos. Mi lonchera metálica de Plaza Sésamo. Las filas antes de entrar a clases. Ver a mi mamá yéndose por la ventana cuando me había dicho que ahí me esperaba hasta la salida. La puerta redonda. Los exámenes y la textura del papel. El olor de los libros. Las cintas de colores pegadas en los pisos. Mis zapatos. Las botas ortopédicas de mi compañera Carolina. El piano de cola. Talón y punta, 1, 2 y 3.  Todos son recuerdos como flashes, pocos pero claros. Era el tiempo de E.T., de arrastrar monitos que tocan el tambor, de los Fisher Price, de los Winnie Poohs, de mi conejo "Rabbit", y de tirarse al suelo a dibujar.



En ese tiempo todavía no cachas qué es verdad y qué es imaginación.  Yo creía completamente que Princess la directora había llegado un día cargando una piedra gigante (como las fuentes redondas que había en Plaza del Sol) y nos enseñaba qué tan fuerte era y nos convencía de así seríamos de grandes. También contaba esa historia de la vez que fui a Estados Unidos en avión y la aeromoza vino por mí al asiento, me tomó de la mano y me llevó a la cabina y yo veía todo lleno de botones y controles y mucho cielo por la ventana y el piloto me dejaba picar botones. Me dijo que picara el que yo quisiera y piqué uno amarillo que estaba junto a uno rojo. Y entonces el avión viró 360 grados. Y todos estaban muy felices de ver que yo, de 2 años, había logrado hacer eso. Y lo hacía otra vez. No tengo la menor idea si alguien me creyó eso. Ni muchas otras historias que me desmentí yo sola a veces ya demasiado grande. O alguien más me lo contó. Como con Rabbit, mi conejo mascota. Se llamaba así porque yo estaba aprendiendo palabras en inglés y estaba en kinder. Le daba de comer en su platito de madera y lo abrazaba y jugaba mucho con él. Blanco con ojos rojos. Hermoso. Que se lo llevaron de vacaciones a Monterrey y jamás volvió y me dieron un paraguas morado a cambio y no lo quise y lloré. Y como veinte años después mi hermana me dijo que lo cocinaron y se lo comieron. Shock total. Me pongo en pausa cuando pienso que tal vez yo misma lo probé. Y odio a todos.

>> Pan sonic / Aaltopiiri.


1 de febrero de 2010

Aeropuertos, aviones.

Aeropuertos.
Hermosa frase: "voy al aeropuerto". Maletas, pasaporte. He dormido en algunos aeropuertos. En otros he estado varias veces. En otros he aceptado una noche más en hotel y salir al día siguiente. En otros llegué corriendo. En otros me quedé horas esperando. En otros me he presentado en estado de ebriedad. En varios pasé por aduana y migración. En alguno me perdí, decidí cosas muy importantes, me preocupé y/o sostuve grandes cantidades de adrenalina. Sola o acompañada. Una vez hasta huímos de un aeropuerto porque nos volamos la pluma del estacionamiento y robamos un cono. Pero en todos me subí y/o bajé de un avión casi todas las veces. Y de varios quisiera repetir. Estos son la mayoría de ellos:

- Miguel Hidalgo.
- Benito Juárez.
- Melbourne.
- O'Hare.
- Cancún.
- Piedmont Triad.
- George Bush.
- Mariano Escobedo.
- Playa de Oro.
- Puerto Vallarta.
- Schipol.
- Charles de Gaulle.
- Tapachula.
- Juan Santamaría.
- Heathrow.
- Gatwick.
- Newark.
- Capitán Rogelio Castillo.
- Mariscal Sucre.
- El Dorado.
- José Martí.
- Tocumén.
- Ezeiza.
- Viru Viru.
- Sky Harbor.
- Del Bajío.
- General Abelardo L. Rodríguez.
- Adolfo López Mateos.
- Tegel.
- Manuel Márquez de León.


También me he subido a 2 helicópteros y 5 veces a avionetas. Así que no menciono algunos hangares porque ni me sé los nombres. Parece presunción, tal vez poquito si, pero también es reflexión y contemplación del movimiento y el ganar y perder horas. Subirse al avión.

Aviones.
Acordarse de sentarse dónde y cómo. Con quién. Hablar o no hablar. Ver al de al lado o a la ventana. Tirarle su bloody mary encima a la gringa de pantalones blancos. Roncarle a gente que jamás volverás a ver en la vida. Conocer a alguien. Sentir que se cae el avión. Quitar la puerta de la salida de emergencia y caminar por el ala (estacionado el avión, nada tan emocionante). Grabar. Besarse. Beber. Babear. Hacer amistades efímeras. Dormir. Leer. Llorar. Extrañar. Morirse de ansias. 33000 pies de altura. No saber qué sigue. Qué más hace uno en un avión. Conozco quién se ha ido al baño a tener un poco de suerte. Pero esto no es tan común según yo. Cuando alguien viaja y lo recuerdas en el momento en que está en el avión, es muy probable imaginarlo tal cual como está. Sentado, viendo al asiento de adelante. O el techo. O la ventana. O sus rodillas. O su subconsciente. No hay tantas opciones. Y secretamente deseas que no sea así.



>> "A flight attendant comes past, and the redhead orders two double bourbons. I say, "I hope you're planning to drink them both." And she says, "Actually, they're both for you."