24 de febrero de 2010

Luna llena.

Me hice un sandwich exactamente como se lo hizo el protagonista del libro que leo. Se me antojó y el que me hice creo que sabe un poco mejor de lo que me imaginé. En inglés sonó delicioso y eso que es bien fácil. Pero como resistirse a: "sliced tomatoe, cheese, mustard, butter and sliced bread"? 

Los pequeños placeres de la vida juntos siempre. Placeres que no se entienden. Nada más se disfrutan mucho en el momento. Como si alguien te hace cariñitos en el cuello para despertarte. O si tienes frío y de pronto caminas a donde entra un rayo de sol y te calienta. O si llega un viento fuerte y te levanta el pelo. O si ves la luna y no te haces hombre lobo. Esta última no tiene sentido. A menos que sea usted el séptimo hijo de la camada y primer varón nacido en luna llena y haya usted bebido de donde bebió un lobo. La verdad la película es terrible, pero el personaje hombre lobo es una bonita manifestación de la bestialidad humana en el planeta. 

Si algún día alguien me sorprende y tengo la chance, le diré que por favor se lea los primeros renglones del segundo capítulo:



21 de febrero de 2010

la muerte no es nada raro.

De pronto, estos días muchas ideas de padres o madres muertos o a punto de morir. Mucha gente que me cuenta de esas muertes. De sus padres en hospitales, de sus funerales o de sus no funerales. De que la libraron. De que no. Amigos, papis, hermanos. Y sí, puede pasar en cualquier momento. Gente cercana, muy cercana. Casi todos los que he visto en este viaje raro. Y conozco gente, cada vez más gente padre... Y a mis viejos amigos con toda la confianza del universo para dormir dónde sea... perros entrenados, mota a escondidas de alguien jóven, robo amable, llamadas de madrugada, cervezas, empanadas argentinas, camas solas, rides, sangre, agua hirviendo, dinero, oftalmólogo novio de fotógrafa, puñetazos, abrazos, whisky y sólo tengo ganas de sonreír.



Cuando te hablen de amor y de ilusiones
y te ofrezcan un sol y un cielo entero,
si te acuerdas de mí, no me menciones
porque vas a sentir amor del bueno.

Y si quieren saber de tu pasado
es preciso decir, una mentira
di que vienes de allá, de un mundo raro
que no sabes llorar, que no entiendes de amor
y que nunca has amado.

Porque yo a dónde voy,
hablaré de tu amor como un sueño dorado,
olvidando el rencor,
no diré que tu adiós me volvió desgraciado.

Y si quieren saber de mi pasado
es preciso decir otra mentira
les diré que llegué de un mundo raro
que no sé del dolor, que triunfé en el amor
y que nunca he llorado.

Y si quieren saber de tu pasado
es preciso decir, una mentira
di que vienes de allá, de un mundo raro
que no sabes llorar, que no entiendes de amor
y que nunca, ,tú nunca has amado.

chavela vargas.

17 de febrero de 2010

Wilhelmina Park.

Hoy salí en la bici a hacer cosas con el cielo nublado. Vi a gente que se portó muy amable conmigo. Andaba por ahí y empezó la lluvia. Olía a pan caliente y lluvia. Olía a  Holanda. Cuando viví en Holanda casi todo el tiempo el clima era así. Las nubes corrían. O tapaban el cielo. O reventaban. Con lluvia o nieve, depende. La bici derrapaba cuando se hacía hielo en el pavimento. Y era bien difícil ver y andar en bici cuando caía nieve. Todos los días para ir a la escuela pasaba por Wilhelmina Park. Ahí hay un restaurante y por donde va la ciclopista era justo la parte trasera.  Al pasar por ahí el aire helado se mezclaba con una nube de aire caliente y olor de pan en el horno. O tarta de algo. No sé, pero delicioso. Y luego otra vez al aire helado. Me molestaba un poco porque en ese tiempo yo comía mucho y se me antojaba comer más. Y eso que seguro venía bien desayunada. Era una cosa habitual, que hasta hoy que olí algo parecido, sé lo mucho que lo extraño.


15 de febrero de 2010

Uh.




Fui al cine y ví una película donde Benicio Del Toro se parece mucho a uno que me debe dinero. No podía quitarme eso de la cabeza y deseaba todo el tiempo que se convirtiera en hombre lobo. Le voy a llamar al que me debe,  ojalá le diga que me pague o lo atravieso con una bala de plata. 


De noche no se ven los arcoiris.


Pero nada más placentero que una tarde solitaria leyendo lo que a uno le importa leer, comiendo jícamas con chile deliciosas y que empiece a llover justo antes de ir al cine. También está bien tomarse el tiempo para ver películas viejas buenas repetidas al calor del edredón de plumas. Tengo ganas de ver Dead Man otra vez. Y  Anticristo. Ya será para la otra. Me voy al cine a comer palomitas en poco tiempo. Sí, a eso. Y a ver cualquier idiotez por el gusto de ir al cine cualquier día a cualquier hora a ver cualquier cosa. Lo peor, es que no hay nada decente en la cartelera. Vamos a ver.



14 de febrero de 2010

Ándele.

Anotación: La idea para no desconcentrarse es una idea borracha de anoche, reacomodando muebles con muchas cervezas y raicilla. Por supuesto.

Cuando tenía tres años fui atacada por mi perro Terry en la cara. Yo le jalaba las orejas y le metía la cara en el hocico. Bostezó o algo y me encajó un colmillo junto al ojo y otro junto a la boca. Recuerdo a mi mamá sin poder marcar ningún número en el teléfono. Debió ser impresionante mi cara con sangre. Siguieron días de hospital e inyecciones contra la rabia que me ponían en la panza mientras estaba amarrada a la cama.

Anoche, a los 31 fui a tacada por mi perro Satanás en la cara. Yo jugaba con sus orejas y mi cara estaba muy cerca de su hocico. Me gruñó y no me importó y seguí jugando. Me volvió a gruñir una segunda y una tercera vez. Hasta que ve encajó un colmillo en la nariz y otro en mi labio superior. Mi cara otra vez tuvo sangre. Creo que yo tuve la culpa, como muchas veces cuando alguien me ataca. Ya me dijeron que no soy una persona fácil y que me pongo muy mal si las cosas no me salen bien. Y justo me lo dijeron ayer dos personas distintas. No puedo contrapuntear esto. Ni modo, me gustaría que no fuera verdad, no me gusta que sí lo es. Así que me aguanté. Me salió sangre y tengo labios de Angelina Jolie. Está bien. Me gustan las cortadas visibles. Sigue que aprenda la lección e intente una vida más buena onda.

Hace rato me puse a pensar en una persona que entró a mi vida hace no tanto y que casi ya no me acuerdo de su cara, hasta que vi una foto de él. No tengo mucha idea de su vida, de cómo es, sin embargo creo que lo conozco un poco. No entiendo cosas de él, pero me gusta no saber tantas cosas y tener ese espacio vacío. A veces sé algo de él. Supongo que eso pasa seguido. A veces se logran relaciones que duren. A veces se vuelven encuentros fugaces del pasado. Parece algo sin sentido con relación a las mordidas de perros y lecciones, pero este señor, así frente a ese vacío de información hacia mí, también me dijo cosas que importan, de como el se imaginaba. De tal suerte que en muchas cosas tuvo razón y lo escuché atentamente porque jamás nadie me dijo esas cosas. Y eran cusas duras. Y yo me acuerdo poco de su cara pero mucho de sus palabras y otros detalles. Ahora está muy lejos, en otra ciudad, en otro país y cabe la posibildad que no vuelva a verlo nunca. Pero también dejó marcado algo en mí. Que si bien cicatriza, no se olvida.

>> Spiegel im spiegel.
Películas recomendadas:
Sangre / Amat Escalante.
Japón / Carlos Reygadas.

13 de febrero de 2010