13 de febrero de 2011
Mensaje porquería.
Hace poquísimo tiempo tuve la duda de estar en el mal lugar en el mal momento. La tuvimos los tres cuando la policía nos apuntaba. Sólo estábamos sentados, pero atrás de nosotros muchos hombres tenían look de que podrían tener culpas. Nos fuimos. Y luego volvimos a ese lugar aburrido y sospechoso, sede del crimen organizado, como tan de moda está. Y la gente nos creyó y nos dieron asilo y comida gratis por tres días. Dormimos en un altar. Y yo me desvestía atrás de la mesa del altar. Si supieran que el padre jamás supo ni nos recomendó, ni nos conoció tanto, y sobre todo que nos tomamos fotos como exorcistas usando sus crucifijos no sé como reaccionarían. Es como ser infiel, supongo. Mientras no se den cuenta y tengan otra idea en la cabeza que los haga felíz, todos estamos felices. Es salvarse. Es lograrlo. Una historia de "éxito" entre tanta mierda que hay en el país. Llévese uno de estos mensajes y muchos más en pergamino en la compra de unas joyas.
19 de enero de 2011
Causa de muerte natural.
Lei el mensaje con la noticia cuando salia del metro. Hace un dia, al
fin y apenas tuve el tiempo de salirme al balcon nevado a fumarme un cigarro
con lagrimas, a sentirlo ahora si bien, sacando humo de cigarro
y de frio, mojandome de lluvia y de lagrimas y dejandola ir, el ultimo
cigarro compartido con ella y un silencio comodo como eran siempre los
cigarros con ella. momentos pequenos pero super disfrutables. Siempre
me gusto hacerlo. Despues me tome una cerveza asiatica. despues
cenamos pollo al curry con arroz. la unica mala de la familia se
murio, yo quisiera morirme como ella.
Aqui las noches son profundas. descanso como si no hubiera manana.
Despierto hinchada de los ojos. Siempre me duermo a media noche o antes porque es
cansadisimo vivir aqui, asi. pero es lo que mas me gusta. Quisiera
trabajar aqui asi siempre. Me rio muchisimo. Fui a un restaurante nepali-japones y creo que vi a Murakami
ahi cenando solito y huyendo de las miradas de la gente. Se me quedaba viendo, pero igual y no era. me
gusta pensar que si.
Un dia fui a un lugar donde un te costaba 128 dolares. El viernes vuelve a haber de esas tormentas silenciosas, hermosas.
Quiero ser un piloto. Perdon por la ortografia. Hoy no circulan los acentos.
fin y apenas tuve el tiempo de salirme al balcon nevado a fumarme un cigarro
con lagrimas, a sentirlo ahora si bien, sacando humo de cigarro
y de frio, mojandome de lluvia y de lagrimas y dejandola ir, el ultimo
cigarro compartido con ella y un silencio comodo como eran siempre los
cigarros con ella. momentos pequenos pero super disfrutables. Siempre
me gusto hacerlo. Despues me tome una cerveza asiatica. despues
cenamos pollo al curry con arroz. la unica mala de la familia se
murio, yo quisiera morirme como ella.
Aqui las noches son profundas. descanso como si no hubiera manana.
Despierto hinchada de los ojos. Siempre me duermo a media noche o antes porque es
cansadisimo vivir aqui, asi. pero es lo que mas me gusta. Quisiera
trabajar aqui asi siempre. Me rio muchisimo. Fui a un restaurante nepali-japones y creo que vi a Murakami
ahi cenando solito y huyendo de las miradas de la gente. Se me quedaba viendo, pero igual y no era. me
gusta pensar que si.
Un dia fui a un lugar donde un te costaba 128 dolares. El viernes vuelve a haber de esas tormentas silenciosas, hermosas.
Quiero ser un piloto. Perdon por la ortografia. Hoy no circulan los acentos.
6 de enero de 2011
Tiempos extras.
Es hora de dejar el vicio. Es hora de acercarse a la realidad de cosas profundas. Hora de enfrentar. Ni modo. Hora de meterse a la regadera fría a 4 grados bajo cero. De hacerles saber. Hora de entender. De hacer sonar el hipo fuerte y alto. De ver lo que significa estar encerrado en un mundo gigante. Llega la hora y nadie estamos preparados. Ese olor a cigarro en el baño no significa nada. Ni los hilos descosidos. Ni los hoyos de los zapatos. Las teclas rotas son nada. El error infame de despertar todos los días y no sólo algunos. La aburrición que se vuelve necesaria para hacer importantes los momentos importantes. Esto del tiempo que entre más pasa más rápido pasa. Y esto de nuestra putrefacción diaria. Se nos va acabando la máquina. Se van parando los engranes. Vamos quedándonos tan solos. Tan impotentes. Vamos a ir terminándonos así. Poco a poco. O rápido. Como saber cuando es la última vez que te pones esta ropa. Y cuando sabes que no quieres que te vuelvan a ver. Y cuando sabes que es el final. Y cuando realmente lo es. Y ahí estás. Desgarrándote. Degradándote. Con los ojos de los desconocidos encima. Y tan triste es que nadie quiera usar un petate para tí. Que no cumplan tu deseo real para tirate a la basura. Que a veces no necesitas nada. Que nunca necesitamos nada y que nada sirve de nada. Y que nadie se va a dar cuenta mas que los que están en este mismo camino. Y tan temida la muerte que es y a mi se me hace que como deseamos vivir también deseamos morir, pues lo importante no es como lo veas, sino a dónde llega todo. Si no para qué anda haciendo uno pendejadas. Nada de esto importa tampoco, pero estoy viéndolo cerca. Viéndola tan cercana, tan enfadada de vivir y que nadie se atreve a decirlo. Y la quiero tanto, y la voy a extrañar tanto, y por eso ya no quiero que sufra. Que la entuben. Que le echen ganas para mantenerla viva. Ya déjenla. Ya no quiere. Ya casi no puede. Y nadie la quiere dejar ir en paz. Gástense y gástense millones. No tengo poder de decisión ahí. Yo le dí un beso cuando la ví. Y ya la dejé ir en paz. Ya no me parece ni sensato seguir viéndola así. Tal vez ya ni ella se da tanta cuenta, y si sí, qué le va a importar. Si lo único que queremos hacer, ya no lo podemos hacer. Ahora el silencio se comparte de lejos. Vámonos de viaje todos. Y no volvamos jamás.
31 de diciembre de 2010
Hoy es el año pasado.
Y éstos los objetos que lo representan:
- Una prótesis con tornillos.
- Un Green Label.
- Un boleto de autobús destruído.
- Un camastro a la media noche y un kipá.
- Un traje de cirujano y una cámara.
- El metro.
- El metrobús.
- Las máquinas de Ariel.
- Una hemorragia.
- El metro etiopía y varios mensajes de celular.
- La crisálida.
- Esa cosa que crece dentro del cuerpo, cuando se está con alguien especial.
- La mota en Santa María del Oro.
- El rivotril y la epilepsia.
- Mi cuarto.
- Las fotos análogas.
- El ipod pirata.
- Un avión largo.
- Una lata que hace ruido perdida.
- Flores de Bach.
- Alcohol en grandes cantidades.
- Un documento de Word.
- Un velero llamado Anabaena.
- Las tostadas de pulpo en La Paz.
- Las perras y el baño del Laboratorio.
- Sobres y timbres postales.
- Copias piratas.
- Un cheque y un contrato.
- Un proyector y el ciclo de cine secreto.
- Notificaciones de selecciones.
- Una cámara super 8.
- La ruptura de algo dentro de mí.
- Sobredosis de Flores de Bach.
- Un corto en 16mm.
- Revelador con arena.
- Rollos de película super 8.
- Las piedras dentro de mi madre.
- Una casa nueva.
- Clases de alemán.
- Cuatro festivales de cine.
- Tres premios.
- Un bar y los martes de cine.
- Los aeropuertos: Benito Juárez, Manuel Márquez de León, Miguel Hidalgo, Bush, Charles de Gaulle, Tegel, Frederik Chopin, y O'hare.
- Récord en sustancias derramadas dentro de mí y fuera de mí.
- Wurst y kartofelnsalate y cervezas alemanas.
- Las tarjetas y mails de amigos encontrados.
- Otra cámara super 8.
- El hermoso mundo interior del Lab.
- Mi nombre en la hoja de sala.
- El video de las máquinas terminado.
- Otro documento de Word.
- Otro traje de baño.
- El oxígeno de mi abuela con sus 99 años.
- Un parche.
- Muchas cosas qué hacer el próximo año.
- Una prótesis con tornillos.
- Un Green Label.
- Un boleto de autobús destruído.
- Un camastro a la media noche y un kipá.
- Un traje de cirujano y una cámara.
- El metro.
- El metrobús.
- Las máquinas de Ariel.
- Una hemorragia.
- El metro etiopía y varios mensajes de celular.
- La crisálida.
- Esa cosa que crece dentro del cuerpo, cuando se está con alguien especial.
- La mota en Santa María del Oro.
- El rivotril y la epilepsia.
- Mi cuarto.
- Las fotos análogas.
- El ipod pirata.
- Un avión largo.
- Una lata que hace ruido perdida.
- Flores de Bach.
- Alcohol en grandes cantidades.
- Un documento de Word.
- Un velero llamado Anabaena.
- Las tostadas de pulpo en La Paz.
- Las perras y el baño del Laboratorio.
- Sobres y timbres postales.
- Copias piratas.
- Un cheque y un contrato.
- Un proyector y el ciclo de cine secreto.
- Notificaciones de selecciones.
- Una cámara super 8.
- La ruptura de algo dentro de mí.
- Sobredosis de Flores de Bach.
- Un corto en 16mm.
- Revelador con arena.
- Rollos de película super 8.
- Las piedras dentro de mi madre.
- Una casa nueva.
- Clases de alemán.
- Cuatro festivales de cine.
- Tres premios.
- Un bar y los martes de cine.
- Los aeropuertos: Benito Juárez, Manuel Márquez de León, Miguel Hidalgo, Bush, Charles de Gaulle, Tegel, Frederik Chopin, y O'hare.
- Récord en sustancias derramadas dentro de mí y fuera de mí.
- Wurst y kartofelnsalate y cervezas alemanas.
- Las tarjetas y mails de amigos encontrados.
- Otra cámara super 8.
- El hermoso mundo interior del Lab.
- Mi nombre en la hoja de sala.
- El video de las máquinas terminado.
- Otro documento de Word.
- Otro traje de baño.
- El oxígeno de mi abuela con sus 99 años.
- Un parche.
- Muchas cosas qué hacer el próximo año.
15 de diciembre de 2010
Un siempre estirado para un receptor perdido en do mayor.
Envejeciste. Estás un poco más feo y tu cuerpo aparenta los cambios de la edad. Los ojos se te ven mas chiquitos. Te empezó a ir bien desde entonces. Te casaste. Tuviste hijos. Te divorciaste, te volviste a casar. Desapareciste un tiempo y reapareciste, aunque siempre estabas ahí. Quién sabe cuánto más hayas hecho que valga la pena recordar o contar. Jamás lograré hacerme una idea de tu vida en todo este tiempo sin verte. Para mi lo es eso y millones de detalles que he ido bordando con detalles de mi vida. Ideas que yo también tuve. Cosas que también me pregunté. Imágenes que perturbaron igual. Porquerías que quise inventar. Palabras que me explotaron la risa dentro de un vaso con agua. Tú.
Llovía durísimo y era la primera vez que te veía. Y tú me viste sonriendo y me preguntaste mi nombre. Fue hace tanto. Aún eras jóven. Aún soltero. Me sorprendiste. No pensé que existieras de esa manera. Así de hermoso. Desde entonces, mi respiración responde con una inhalación más lenta en el instante en que te veo, todas las veces. No sé si llegue un año en que te pueda decir esto. Que desde esa tarde de lluvia fuerte pensé que no necesitaba conocerte más para saber que podía estar ahí contigo siempre. Un siempre con un fin. Un siempre que jamás empezó. Como todos los siempres que nos gusta decirnos. De los que se siente bonito decir. Aunque ese siempre dure menos de una noche.
¿Por cuánto tiempo y de cuántas personas se puede estar enamorado?
Llovía durísimo y era la primera vez que te veía. Y tú me viste sonriendo y me preguntaste mi nombre. Fue hace tanto. Aún eras jóven. Aún soltero. Me sorprendiste. No pensé que existieras de esa manera. Así de hermoso. Desde entonces, mi respiración responde con una inhalación más lenta en el instante en que te veo, todas las veces. No sé si llegue un año en que te pueda decir esto. Que desde esa tarde de lluvia fuerte pensé que no necesitaba conocerte más para saber que podía estar ahí contigo siempre. Un siempre con un fin. Un siempre que jamás empezó. Como todos los siempres que nos gusta decirnos. De los que se siente bonito decir. Aunque ese siempre dure menos de una noche.
¿Por cuánto tiempo y de cuántas personas se puede estar enamorado?
6 de diciembre de 2010
Cosas incómodas.
Estoy usando cobijas de franela, edredón de plumas y tengo ganas de incendiar un árbol dentro de mi cuarto, hay una revolución dentro de mi cuerpo que me pide a gritos que haga no sé qué, tengo unas ganas de dormir para siempre y tirarme a ver películas por el resto de mi vida. De ignorar todo y a todos. He trabajado sin parar en los últimos años, sin vacaciones, ahora quiero parar. Hoy ni siquiera prendí mi computadora, sólo salí al parque (a enterrar un animal muerto, por cierto) y casi ni me quito las cobijas de encima. Tiene que ver con hace 5 años. Me recuerda a la noche más fría de mi vida en una tormenta, en un ataúd de nylon recién caída al río, me recuerda al tobogán de emociones aquel invierno infelíz, a esos días anteriores a aquellos en los que me emocionaba arreglarme y salir sola a beber como si fuera un ride al infinito. Me recuerda a mí. En momentos tan bajos, vulnerables, incómodos que a la vez recuerdo tan placenteramente.
Tampoco le veo mucho futuro a mi estado sedentario. Todos mis adjetivos con sufijos "oholismos" se ven reflejados tarde o temprano en el promedio de actividades de algún día normal. Tampoco soy tan junkie. También lo estoy negando. Y ahora, me voy al cine, en mi primer salida formal de este día. Y todavía dudo si bañarme o no.
Tampoco le veo mucho futuro a mi estado sedentario. Todos mis adjetivos con sufijos "oholismos" se ven reflejados tarde o temprano en el promedio de actividades de algún día normal. Tampoco soy tan junkie. También lo estoy negando. Y ahora, me voy al cine, en mi primer salida formal de este día. Y todavía dudo si bañarme o no.
3 de diciembre de 2010
Das ist nicht weit.

Muchas veces que tuve que sacar la cartera para pagar en ese lugar, mi cerebro mandó la acción equivocada a mi cuerpo. No sacaba el dinero sino que desabrochaba mi pantalón y bajaba el cierre. Sólo una vez me vió un hombre y no pareció tan sorprendido, pero si un poco avergonzado. A mí también me invadía ese sentimiento. Lo bueno es que casi nunca me vió nadie. No porque sea malo avergonzarse, pero me gusta tener respeto por la no influencia de mi parte en el día de personas desconocidas.
Había un zorro en la madrugada a media ciudad. Cambié sellos de entrada a un bar por tragos de whisky. Ví cáncer, Alz-heimer, culpas, terrorismo, ciudades y muchas otras profundidades que retuercen el estómago entre vodkas, cervezas, papas y salchichas. Probé la carne de canguro, de venado y de avestrúz. Incrusté gente de verdad en mi vida, en mi Facebook y en mi Email. Bebí nieve y caminé entre vómito en el metro. Me sorprendí de cosas. Como antes, me sentí un tanto silenciosa pero exhibicionista, como tal vez se ha sentido alguien que posó para Helmut Newton (ejemplo arriba).
Todo esto sucedió en la ida al cine más larga de mi vida. Sólo fui y ya. Pero implicó mucho ir y regresar. Podría hasta decir que ya no soy la misma persona. Tampoco totalmente diferente pero al menos un 5% sí cambió. También algo se reinició. Se me instalaron nuevos programas y se vació el bote de basura. Secure Empty Trash. Y es todo lo que tengo que decir sobre esto.
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