11 de noviembre de 2011

DHL

Recibí un paquete que no sé si es el fin o el principio de algo.




Este año he estado enviando cosas análogamente y ya recibí una, qué bonito. Los amigos que mandaban cosas regularmente están ocupados con sus hijos. Este remitente se ha hecho ya la vasectomía, quiero creer.


3 de noviembre de 2011

Mente, ruido y trayecto.


Desde el palco de un camión a la hora pico se ven las piernas de las personas, los bebés acomodados en el asiento de atrás, panzas tocando el volante, rodillas tocando la palanca, los dedos jugando, cambiándole al radio, cinturones desabrochados, escritura de mensajes en celular, los bostezos, el fastidio de ir solo y tarde en un auto, ambulancias que no pueden pasar, algunas groserías, algunas miradas perdidas, la definición de vuelta de rueda, mientras de fondo, entre el ruido, conversaciones cortadas.

Cuando se está entre mucha gente se escuchan pedazos de la conversación. "... y que sale corriendo y preguntan que donde estaba, y yo rápido me adelanté pues, para que no se dieran cuenta que..." ó "... entonces porqué me estás diciendo eso, le dije, ¿no habíamos quedado en otra cosa? y dice no, lo que pasa es que..." .

En todo eso que es nada hay mil historias posibles. Y muchas se ametrallan en la mente en blanco del receptor, en este caso yo y me entretiene aunque tengo que surfear un poco entre los mofles ronroneadores que forman la sinfonía del ruido horrible.

Pero sucede que el noise (la música) y el ruido en exceso me ponen la mente en blanco como la meditación. Y el theremin es un instrumento que me gusta mucho y lo uso de pretexto en este texto para recomendar a Clara Rockmore.

PD- decir "lo que pasa es que..." me parece de las escusas más terribles y baratas que hay.

21 de octubre de 2011

Pensé que eran cuetes, pero era la puerta con el viento.

Desperté triste y ví una bonita película que me hizo llorar.



Hace tiempo que me he siento como un personaje de alguna película de Kieslowski. Todos los días por ejemplo, cocinando en silencio, de noche, con luz indirecta, sentándome, comiendo junto a mi perro, quedándome un rato viendo la pared, pensando que me hace falta vivir en un edificio alto y tener una ventana gigante que de al edificio de enfrente donde alguien me espíe. Duermo casi en la calle, pero nadie me ve nunca. Los veo pasar, incluso he estado con la puerta / ventana abierta, grabando los sonidos de la gente pasar, y no me ven. Qué raro.

Como dijo Beth Gibbons, "... but this loneliness, it just won't leave me alone."

12 de octubre de 2011

Yo aislada.

Yo la verdad, si quisiera vivir un tiempo en una isla.
Aunque haga frío.

5 de octubre de 2011

Tormentas aisladas.

Puedo llamarla telepatía para no hablar de celos pequeños u otras estupideces. Pensaba en cómo funcionan nuestras antenas. ¿Es intuición o qué? A veces nos avisan cosas terribles, que ¿cómo saber si creerles? Muchas veces aciertan. Y a veces -optimístamente- pasan cosas hermosas como soñar con alguien que te está escribiendo en ese momento, o encontrar a una persona sin tener direcciones ni idea de donde está, o sentir que va a pasar algo que poquito después sí pasa. Eso existe. Es nuestro lado animal y lo tenemos mareado por tantas ideas y palabras que nos han llenado esa pequeña parte del cerebro que usamos. Qué ganas me dan de ser más animal para salir a la calle a ver qué encuentro. También para tener ese tiempo libre que tienen ellos y acostarme en el pasto cuando se me de la gana. En lugar de eso voy a seguir trabajando y teniendo que saber cuando haya alguien pedaleando mi bicicleta.



The most powerful instinct of man is to be in conflict with
truth, and with the real.

--Jean Baudrillard, "Radical Thought," 1995

2 de julio de 2011

Vámos.

Una mudanza de casa, de ciudad, de país, de gente. Así de pronto e inesperado como un portazo en la cara. Como la maquinita de toques que ayer estuvimos armando y que aún no funciona, pero de pronto, seguro, nos va a dar el putazo de toques de una. Ya no tendré casa y sólo pienso en conseguir bici, celular, ubicar el súper y los salones de clases. Esta necesidad de antisedentarismo está volviéndose cosa de cada año, parece. Y aún así, aunque no dure tanto, no me veo satisfecha nunca y eso es porque nunca me voy por completo a dejar de existir. Siempre es más emocionante el estado "a punto de irse" que "a punto de volver". Yo siempre quiero estar a punto de irme. ¡Cuanta violencia se encuentra uno en su propia estabilidad!

Ahora que está mi amigo chileno aquí, recuperé una novela llamada Ayer de Juan Emar, que me recomendó él mismo en su país en 2005, y en la que cada capítulo termina en:
- ¿Vámos?
- ¡Vámos!